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Empresas con ambientes laborales vulnerables buscan que estos equipos tecnológicos no pongan en peligro la integridad de las instalaciones en caso de presentarse fallas técnicas.

Los equipos que conforman los sistemas de videovigilancia de las empresas deben cumplir con requerimientos de protección, como lo establecen normas como la Calificación de Protección Internacional (IP) y la Organización de Fabricantes de los Estados Unidos (Nema).

Estas normas internacionales establecen el grado de protección con el que cuentan cámaras y demás elementos, a fin de evitar que un agente externo, como el polvo o la humedad, puedan ingresar dentro del equipo y causar un desperfecto al equipo.

En el caso de ambientes industriales, en los que haya presencia de gases explosivos, partículas más finas e incluso factores corrosivos, cualquier falla en los equipos de videovigilancia pueden afectar de manera negativa, causando accidentes lamentables.

Por esta razón, las empresas deben solicitar a sus proveedores la información detallada de este tipo de sistemas de vigilancia, a fin de incluirlas en los manuales de gestión de riesgo y en los protocolos de emergencia, fundamentales para preservar las instalaciones.

Materiales y estándares

Expertos indican que la gran mayoría de las cámaras de videovigilancia están fabricadas en acero inoxidable 316L, que permite resistir mejor en ambientes corrosivos o de alta salinidad, proporcionando la robustez física que se requiere para este tipo de usos.

Es importante tener en cuenta los estándares normales, como el uso de IP68, el cual implica que ningún tipo de polvo puede ingresar al equipo y que además soporte una inmersión completa y continua en agua.

Al trabajar en ambientes peligrosos, en donde la presencia de gases o material explosivo sea constante, los equipos de videovigilancia deben estar mejor construidos y ser más estrictos en las normas aplicadas para este propósito.

En estos casos son necesarias cámaras a prueba de explosión, las cuales, bajo ninguna circunstancia, en caso de ocurrir un fallo interno en la cámara, deben permitir que alguna chispa o cortocircuito salga al exterior y ocasione una explosión en el ambiente.

Es por ello que los equipos de videovigilancia deben cumplir con los más importantes estándares internacionales, como el ATEX, norma europea para equipos que trabajan en una atmósfera explosiva, con varias categorías, como el tipo de trabajo y el nivel de protección.

Además, existen modelos exclusivos de cámaras para trabajos en ambientes extremos, como el de la minería, en los que se requiere modelos tipo PTZ, con tecnología Dark Figther para poder obtener imágenes a color, aún en condiciones de iluminación muy adversas.

También existen opciones en alta resolución, como la 5MP, que añaden iluminación adicional, analíticas de video, e inclusive el uso de cámaras térmicas, que basan la imagen que obtienen en el calor de la escena y permite calcular la temperatura del ambiente.

El objetivo final siempre será proteger los activos de la empresa en caso de emergencias, mantener los estándares internacionales de seguridad en los sistemas de videovigilancia y mantener la seguridad en las áreas laborales 24 horas al día, siete días a la semana.

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